Si comercializas dentro de Guatemala o alguna otra región calurosa de Centroamérica durante esta época, debes tomar en cuenta que las temperaturas pueden llegar a aumentar significativamente dependiendo la zona. En Escuintla, el departamento donde se encuentra uno de los puertos más importantes, llega a alcanzar hasta 40 °C mientras que su media se encuentra arriba de los 30 °C.
Aunque no parezca un factor importante, para mercaderías como congelados, materia prima para fabricación de alimentos, algunos productos agrícolas, farmacéuticos y alimentos perecederos, el calor puede alterar la cadena de suministro al punto de modificar rutas o modificar proveedores para garantizar que las temperaturas no cambien para los productos, ya que un cambio significativo puede resultar en pérdidas.
Uno de los consejos más comunes es la agilización de rutas. A pesar de que, en la actualidad, muchos de los transportes están equipados para cubrir las necesidades de temperatura de algunos productos, cualquier fallo en el sistema de refrigeración o falta de mantenimiento puede alterar drásticamente la temperatura interna del contenedor. Teniendo una ruta muy larga, difícilmente se puede solventar este problema, por lo que muchas empresas buscan la manera de planificar eficazmente estas rutas no sólo para evitar cualquier complicación, sino también para reducir el tiempo que los productos pasan fuera de una bodega totalmente equipada y estática. Además, optimizar las rutas no sólo significa encontrar maneras más ágiles de transportar el producto, sino también ubicaciones más cercanas. Otro consejo, es evitar las paradas innecesarias o la apertura continúa de puertas, ya que la temperatura rápidamente se regula y eso puede afectar a la mercadería. Incluso, recomiendan enfriar previamente el vehículo para que el traslado de la bodega al transporte no implique esperar a que el refrigerador esté listo y de esta manera preservar la cadena de frío.
Ahora, cuando hablamos de traslados de transporte a bodega y viceversa, es importante que las bodegas cuenten con una precámara refrigerada que garantice la preservación de la cadena de frío, por eso, en CEALSA estamos preparados ante cualquier eventualidad, contando con un espacio intermedio o precámara con una temperatura de 4 °C que permite que los productos congelados o refrigerados no atraviesen un cambio drástico de temperatura y sus propiedades se preserven hasta su almacenamiento. Asimismo, contamos con una planta eléctrica que asegura que las bodegas se mantengan en constante funcionamiento, resguardando los productos y evitando pérdidas significativas. Contamos con disponibilidad de bodegas refrigeradas con temperaturas de 0 a 5 °C y con bodegas congeladas con temperaturas de -18 a -24 C°, ambas con la disponibilidad de funcionar como tus bodegas o como bodega fiscal para la reexportación de productos a otros países. No expongas tus productos al calor y cuenta con un aliado como CEALSA que protege tu patrimonio desde que llega hasta que sale.