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5 diferencias entre Almacén Fiscal y Almacén General de Depósito

El concepto de almacenamiento ha evolucionado y ampliando su ámbito de negocio. Hoy por hoy es una unidad que brinda un servicio y soporte en la estructura funcional de una organización ya sea industrial o comercial, que tiene el objetivo principal de custodiar y controlar los productos.

La gestión de almacenes puede definirse como un proceso logístico encargado de recibir, almacenar y distribuir un producto dentro del mismo almacén hasta cualquier unidad logística. Actualmente existen diversos tipos de almacenes, sin embargo hoy conoceremos 5 diferencias para tomar la mejor decisión al contratar el almacén Fiscal o el General de Depósito:

  • El almacén fiscal es el almacenamiento de productos, de procedencia nacional o extranjera, en depósitos autorizados por aduanas. Para que estos almacenes puedan funcionar deben cumplir con los términos y requisitos que indica la ley. Los almacenes generales están facultados para recibir mercancías y almacenarlas por el tiempo que el propietario decida. Son regulados por dos entidades serias como lo son la Superintendencia de Bancos y la SAT.

  • La mercancía almacenada en los depósitos fiscales se puede extraer total o parcialmente para que pueda ser importada o exportada, según sea el caso. Al estar en Almacén Fiscal, se encuentra en un standby del pago de impuestos en lo que el importador decide su comercialización. El objetivo de los Almacenes Generales  es guardar y conservar las mercancías, apoyando con el uso de espacio variable que el usuario puede necesitar sin comprometerse a tener una bodega propia con renta fija y los demás servicios que se conocen como necesarios en una bodega propia.
  • En los almacenes Fiscales y Generales hay ciertas mercancías que no pueden ser custodiados como explosivos, materiales radioactivos o contaminantes entre otros. Los almacenes generales reciben bienes y mercancías de cualquier clase, de licito origen y con respalde contable certificado por el contador de la empresa o por la póliza de importación aduanera DUCA que lo ampara.
  • El régimen de almacén fiscal también es utilizado para aplazar la elección del régimen de importación, lo que permite que los propietarios almacenen sus productos hasta por un año según la póliza DUCA de importación; posterior a esto la Aduana lo considera como un abandono y el propietario debe realizar una gestión en tiempo limitado para la recuperación antes de que sea asignado al departamento de subastas, remates o destrucción por la Administración de Aduanas. Sin embargo en los almacenes generales la mercancía puede estar por todo el tiempo que el propietario decida al pagar una cuota de renta.
  • El almacén fiscal en sí es un régimen aduanero que permite, como su nombre lo indica, almacenar mercancía del extranjero o nacional en un mismo sitio que está habilitado para la realización de operaciones aduaneras. Estos espacios deben contar con condiciones de seguridad para resguardar los productos, por lo que no cualquier persona tiene acceso a estos depósitos.

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